Una tarde sin piscina

Martín, mi hermano, se ha pasado toda la tarde en el baño. Sí, sí, toooooooda la tarde.

Yo quería jugar con él, y mi mamá quería llevarnos a la piscina para el curso de natación, pero Martín no salía del baño. Al final, no hemos ido a la piscina. Nos hemos librado. Lo que no acabo de entender es que mi mamá, con lo que es, no se haya enfadado. Se ve que Martín tiene mejores tácticas para librarse de la piscina que yo.

Martín ha dicho:

-¡Tengo el culo pequeño!

Y se ha puesto a llorar. Yo, que estaba esperando en la sala, he ido al baño a mirar el culo de Martín. También me he mirado el mío. Mamá me ha reñido por quitarme los pantalones y el canzoncillo para verme el culo y me ha echado del baño. Me he quedado sin saber si tengo el culo pequeño como Martín.

Mi hermano seguía sin salir del baño y lloraba más, así que yo decidí volver a ir a verle. Seguía allí sentado. Le he llevado un coche para que tuviera algo con lo que jugar, porque estar sentado tanto rato tiene que ser aburrido. Yo solo estoy tanto tiempo sentado cuando me obliga mi seño en clase. A Martín, el coche no le hizo mucha gracia; quizá hubiese preferido un libro, pero en ese momento mi mamá volvió a entrar y me echó, pero me quedé en la puerta.

Martín seguía en el baño. Y ahora le contaba a mamá que su caca era muy grande y su culo muy pequeño, y por eso le dolía mucho la barriga. Mamá le decía a Martín que no tenía que llorar por eso, que no pasaba nada… y entonces ocurrió que salió la caca y Martín dejó de llorar. Mamá le dio un beso, lo sé porque yo lo oí desde la puerta.

Cuando Martín salió del baño no tiró de la cadena. Si hago yo eso mamá me dice que soy un guarro, pero a Martín se lo permitió. La abuela y yo tuvimos que ir a ver lo grande que era la caca de Martín.

Todo acabó cuando mamá dijo que ya valía de tanto espectáculo escatonoseque y tiro de la cadena. Martín se enfadó un poco porque quería enseñárselo a papá cuando volviera del trabajo, pero se le pasó enseguida y estuvimos toda la tarde jugando.

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