Los ojos del hambre

Me encontré un ojo en la calle. Tirado en el suelo. A su lado, su pareja. Parpadeaban desacompasados. Me di cuenta enseguida de que no se podían ver. Uno miraba al norte, el otro miraba al sur.

Me agaché y giré ciento ochenta grados el que miraba hacia el norte. Enseguida acompasaron su parpadeo. Su mirada, sin embargo, me pareció perdida.

Tras dejar los ojos en el suelo, me fui pensativa. Seguí andando. Encontré de nuevo un ojo. Era más grande que los anteriores y de un color azul verdoso. Busqué a su alrededor y encontré su doble. Los coloqué juntos. Me parecieron muy bellos y su mirada muy triste.

Como la vez anterior, los dejé abandonados en la calle. Sentí que me observaron mientras me alejaba.

Pasé una noche muy mala. Se me aparecían ojos en mis sueños, me atacaban con su mirada, incluso me agredían y se estrellaban contra mí. Intentaba huir y ellos me perseguían, corrían tras de mí, querían atraparme…

Me desperté para ir a trabajar, y con la rutina del día a día olvidé mi sueño.

Hoy he vuelto a encontrarme con aquellos ojos. Desde la pantalla del televisor me han golpeado; pedían desesperadamente ayuda para poder comer.

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