Las preguntas de Yago

El abuelo Pedro se ha ido de viaje. Eso me ha dicho mi papá. Me lo ha dicho muy triste porque no ha podido decirle adiós.

Le pregunté a mi papá si había ido a la playa, como nosotros cuando fuimos en verano, pero papá me dijo que no, que se había ido a ver a mi otro abuelo, Tali. Pensé que se había ido muy lejos, porque yo del abuelo Tali solo sé que se fue al cielo.

Entonces volví a preguntarle a mi papá por qué el abuelo Pedro quería ir a ver al abuelo Tali. Papá me dijo que querían tomarse unas cervezas juntos. Le pregunté que si en el Moesía (a mí me gusta el Moesía, el bar de debajo de mi casa), pero papá me dijo muy serio que no, que en el cielo. Yo no sabía que en el cielo hubiese bares.

Papá me dijo que tenía que dar un beso muy fuerte a la abuela Charo porque estaba triste. Le pregunté a papá que cuándo iba a volver del viaje el abuelo para estar con la abuela, pero papá me dijo que el viaje del abuelo era muy largo. Era como montar en nave espacial para poder llegar al cielo. Le dije a papá que si el abuelo Tali se había ido también en una nave espacial, y me dijo que sí.

Después empecé a buscar en el libro de juguetes que Martín y yo tenemos para elegir los regalos que vamos a pedir a los Reyes. Busqué una nave espacial. Le dije a papá que a los Reyes les iba a pedir una para ir de vez en cuando a visitar a los abuelos. Le pregunté a papá si sabía conducir naves espaciales. Mi papá me confesó que no tiene carné para conducir naves espaciales, y que no íbamos a poder ir a ver a los abuelos.

Le dije a mi papá que yo cuando fuese mayor iba a aprender a conducir naves espaciales. Mi papá me dijo algo que no entendí muy bien: ‘desde que naces aprendes poco a poco a conducir esa nave’.

En memoria del abuelo Pedro.

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