La poesía de Yago

Yago ha aprendido su primera poesía en la escuela y parece que le gusta. Está entusiasmado y quiere recitársela a todo el mundo.
Si quieres oirle, solo tienes que llamarle por teléfono. Te aseguro que se pone y… que te aturrutará los oídos declamando la poesía. Esta es:

Tan, tan ¿Quién es…?

Tan, tan.
¿Quién es?
El Otoño otra vez.
¿Qué quiere el Otoño?
El frescor de tu sien(to).
No te lo quiero dar.
Yo te lo quiero quitar.

Tan, tan.
¿Quién es?
El Otoño otra vez

Yago acaba diciendo FEDERICO GARCÍA, y cuando parece que se va a callar, chilla con todas sus fuerzas: ¡¡¡LORCA!!!. Eso es culpa de su mamá, porque cuando le enseñó sus apellidos le dijo que tenía que chillar más en el segundo (YAGO DEL VALLE…..¡¡¡ROBLES!!!) porque era el más importante. Ahora Yago siempre chilla más cuando dice el segundo apellido de todo el mundo.
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He aprendido una poesía en el cole. Me ha costado un poco pero lo he conseguido. Se la voy recitando a todo el mundo porque sé que les gusta oírme. Siempre que acabo, la gente empieza a aplaudirme y a decirme -muy bien, muy bien-. A todos mis tíos les llamé por teléfono para recitarles la poesía, pero resultó que ninguno estaba en casa. He tenido que llamarles varias veces.

Todos me dicen -muy bien-, menos mi mamá, que dice que no tengo que decir el frescor de tu siento, sino el frescor de tu sien. ¡Qué sabrá mi mamá! A mí, mi seño me ha enseñado a decir el frescor de tu siento, y yo digo eso por mucho que mi mamá diga que tengo que decir el frescor de tu sien. A ver, ¿quién sabe más?, ¿la mamá de uno o la seño? Yo digo que de cuidar sabe más mi mamá, pero de enseñar sabe más mi seño, así que yo digo siempre siento. ¡Pero ya sabéis lo cabezota que puede ser mi mamá!

Resultó que mi papá y mi mamá conocían al tal Federico. Yo pensé que hasta eran amigos porque cuando yo dije –Federico-, los dos, a coro, dijeron -García Lorca-. Martín no sabía quién era. Se ve que debía ser amigo de mis papás antes de que nosotros naciéramos, igual hasta venía por nuestra casa por aquel entonces.

A pesar de todo, mi mamá está muy orgullosa de mí. Dice que aunque no entiendo nada recito muy bien.

2 Comentarios en “La poesía de Yago

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