Jinetes y policías

El coche de policía fue encontrado dentro de la piscina del lujoso chalé que había al lado del parque. La verja había sido forzada y algunos árboles aparecían tumbados. Los peces del estanque que había al lado de la piscina aparecieron fuera del agua.

Los habitantes del pueblo que se habían enterado del suceso estaban preguntándose que había sucedido, cuando de repente, otro coche de policía pasó tan cerca de ellos que cayeron al suelo por efecto del viento. El coche iba a tanta velocidad que parecía incluso que no posaba las ruedas en el suelo. Iba con la sirena encendida, aunque todos coincidieron en que sonaba de un modo diferente.

Mientras, al otro lado del pueblo, un caballo y su jinete saltaron la valla de la granja en la que vivían. No utilizaron la puerta para salir, por lo que asustaron a gallinas y gansos que tranquilamente comían al lado de lechugas y coles.

El jinete arreó al caballo y este dejó de pasear y se puso a trotar. Ya, al galope, atravesaron el zoo asustando a los animales, cruzaron el río y al llegar a la carretera, se encontraron con el coche de policía.

Ambos pararon en seco. El policía salió del coche y el jinete se bajó del caballo. El policía, sin intermediar palabra, empezó a agredir al jinete primero, y luego al caballo. Parecía que había perdido el control, solo quería pelear. El jinete no estaba para peleas, así que ignoró las agresiones y se montó nuevamente en su caballo para seguir cabalgando. Cuando llegó hasta el lujoso chalet del parque se percató de que había un coche de policía dentro de la piscina…

-Chicos, a cenar. ¡Guardad los juguetes ya!

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