El interrogatorio de todos los días

Todo el mundo dice que hablo mucho. Como no voy a hablar si mi mamá me somete todos los días a un interrogatorio que ni el mejor de los policías:

-Que si cómo se llaman mis nuevos amigos del cole de mayores.
-Que si me porto bien en clase.
-Que si he jugado en el recreo.
-Que si me han puesto pegatina verde.
-Que si le hago caso a la profe.
-Que si tengo novia.

Ya conocéis a mi mamá, quiere enterarse de todo. Eso no es lo malo, lo malo es que me pregunta lo mismo una y otra vez.¡Qué cansina! A veces pienso que mi mamá está perdiendo la cabeza y voy a tener que cuidarla. ¡Con lo joven que es! Ahora le ha dado por preguntarme que con quién juego en clase. Todavía no se ha enterado de que en clase no se juega (y eso que a Martín le castigaron por jugar y ella se enfado mucho). En clase se hacen fichas y se pinta. Se hace lo que dice Ángeles.

Jugar, lo que se dice jugar, se juega en el recreo. A veces juego con Isan, otras veces con Isac. Y aquí empiezan los líos. Ni Martín ni mamá saben distinguir si juego con uno o con otro. Tengo que repetir los nombres cien veces: Isaaaaaaaaaaaaannnnnn, Isaaaaaaaaaaaaaaaaaaac. ¡Qué pesados! ¡Qué más les dará si juego con Isaaaaaaaaaaaaannnnnn o con Isaaaaaaaaaaaaaaaaaaac¡ Al final he decidido decir que juego siempre con Mohameni para que no me hagan repetir más Isaaaaaaaaaaaaannnnnn o con Isaaaaaaaaaaaaaaaaaaac.

Aunque no os lo creáis, me porto bien en clase. Martín le ha dicho a mamá que debe ser verdad porque en madrugadores también me porto bien. ¡Qué se pensará Martín! ¡Pues claro que me porto bien! Una cosa es estar en casa y ser el rey, y otra estar en clase y ser uno más. Esto lo estoy aprendiendo ahora, porque el primer día de clase, (el primer día no, el segundo exactamente), me pegué con otro niño que no me dejaba ser el primero de la fila.Yo quería ser maquinista y él también, y maquinista solo puede ser uno: o él o yo, y nos cascamos. Fue como en el Oeste, pero sin pistolas. Y vino Ángeles y nos riñó mucho. Y todo para nada, porque me he enterado de que cada semana vamos a ser maquinista uno; así que no merece la pena pegarse. Pegarse en clase digo, porque en casa, con Martín, ya es otra historia.

Mi mamá anda ya preocupada por si tengo novia. Y yo tengo muchas. Mi papá me dice que no sea tonto, que con una novia es suficiente, que dan mucho trabajo, y si es como mi mamá mucho más. Tengo una en el pueblo: Arene. Arene me trata bien, se ve que me quiere de verdad. Está siempre pendiente de mí. No como Andrea, que también es del pueblo, pero que no me quiere nada. Ella quiere a su Alonso porque hace lo que ella dice. ¡Menuda mandona es Andrea! ¡Que se quede con su AlonsoSu Alonso! ¡Tendría yo que conocer al Alonso ese, le iba a decir dos cosas¡ ¡Pringao! En Palencia tengo a Valeria y también a Inés. Lo de Inés es más formal porque quedamos casi todos los viernes en el Moesia, el bar de abajo de mi casa. Mis papás y sus papás vienen con nosotros así que ya se conocen y se toman cañas juntos. ¡Mejor así! Cuando seamos mayores ya no tendremos que hacer presentaciones.

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