El cocodrilo

Mi tía Rebe tiene un cocodrilo. A veces, el cocodrilo duerme y está tranquilo, pero otras veces se enfada, y cuando se enfada abre mucho la boca y te ataca.
El cocodrilo siempre está guardado en el cajón de los zapatos pero cuando viene mi tía Rebe se pone el cocodrilo en los pies.

Mi tía le ha puesto un nombre al cocodrilo, le llama Aligato, pero yo no lo entiendo y me lío. ¡No sé porqué mi tía llama gato al cocodrilo!

Yo, la verdad, tengo miedo al cocodrilo. Cuando está Rebe o David me sigue por la casa, me hace correr, a veces me acorrala y me ataca. Abre esa bocaza que tiene y se me va aproximando y cuando casi me toca, me pongo nervioso y lloro. Entonces mi tía riñe al cocodrilo y éste se asusta y me deja en paz, pero solo por un rato, porque luego vuelve otra vez a por mí. Y yo vuelvo a asustarme y lloro, y mi tía riñe al cocodrilo y así sucesivamente. Últimamente estoy intentando superar mi miedo a los cocodrilos y hago esfuerzos por acariciarlo.

Mi abuela dice que hay que ser tonto para tener miedo de una zapatilla y Martín se ríe un montón cada vez que yo me asusto y lloro porque me ataca el cocodrilo o el gato, ¡que ya me lio! Mi hermano aplaude cada vez que me ataca, se ríe y se lo pasa muy bien mientras yo lo paso fatal.

¡Ah! Me he acordado ahora que mi tía me compró unas zapatillas de las de estar en casa. Como sabe que me dan miedo los cocodrilos, mis zapatillas tienen una ovejita blanca que yo enseño a todo el mundo que viene a casa. Cuando alguien me pregunta que nombre le he puesto a la ovejita yo le digo que Blanquita. Se lo ha puesto mi tía, que quiere que vea unos dibujos que me ha traído, pero a mí solo me gusta Peppa Pig.

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